Los adivasis son indígenas que estuvieron obligados a huir a las junglas debido a los sucesores invasores de la India. Constituyen un grupo homogéneo, con sus propios líderes, leyes y costumbres. Son animistas, es decir, su religión consiste en la adoración de diversos espíritus que gobiernan la jungla. Hasta hace una generación, los adivasis vivían de la agricultura, de la caza y de la pesca. Ahora que han desaparecido la caza y pesca, la mayoría viven de la agricultura. Al recoger una sola cosecha anual, no producen la comida necesaria, con lo que tienen que emigrar los cinco o seis meses que dura la sequía. Esta emigración les obliga a buscar trabajo en poblaciones urbanas, desempeñando las peores tareas. Se trata de trabajos de 12 horas con un jornal de entre 50 y 70 pesetas.

Cuando los tiempos son malos, sobreviven comiendo raíces y hojas tiernas que colectan de la jungla. Pero con la rápida deforestación debida a los constantes engaños de las personas de casta superior, algunos de estos productos están desapareciendo. Como consecuencia de ello, durante los meses de sequía alrededor de un 50% de los adivasis pasa hambre.

La pobreza y analfabetismo unido a la necesidad de ganar algo para comer, hace que los adivasis sean fácil presa de abusos y explotación por parte de usureros, comerciantes y contratistas, todos ellos no adivasis. Cuando se ven obligados a pedir préstamo les ponen unas tasas de interés desorbitadas que llegan a ser del 250%.

 

Para más información, acuda al teléfono 649181749 (Asociación Adivasi) o a la direccion de correo electrónico: adivasi@copysan.net